26 ago. 2008

La influencia de la metodología aplicada en la iniciación al minibásquetbol, en la efectividad del jugador. Parte I


Ha llegado a mis manos un estudio metodológico que me parece más que interesante compartir con todos ustedes.

Es bastante extenso por lo que lo dividiré en varias entregas.
Está extraído del portal argentino www.portalfitness.com. Desconozco la autoría, pero realmente es más que interesante su lectura. Espero que os guste.

Una vez realizado el análisis de los resultados, podemos concluir planteando los siguientes aspectos:

  • A la luz de los resultados obtenidos después de cinco meses de entrenamiento con las dos metodologías propuestas en este estudio sobre jugadores de baloncesto en edad de mini - deporte podemos afirmar que las dos tendencias pedagógicas utilizadas han favorecido la efectividad del lanzamiento en las dos variantes empleadas.
  • Que, a pesar de producirse un aumento de la efectividad evaluada con las dos técnicas empleadas, es con la pedagogía de tipo constructivista con la que se obtienen los mayores aumentos en la efectividad.
  • Que el aumento promedio de la efectividad con la pedagogía constructivista es un 40, 96% superior a la que obtuvo el grupo de control que trabajo con una pedagogía mecanicista y de neto corte asociacionista.
  • Que la mayor efectividad registrada en ambos grupos, en los dos tests en la posición número dos de lanzamiento (ala derecha), podría deberse a una mayor cantidad de lanzadores diestros en el total de jugadores evaluados (8 zurdos sobre 60 jugadores evaluados).
  • Que los índices de aumento de la efectividad son mayores en las pruebas de lanzamiento estacionario que en las de lanzamiento en movimiento, porque este conlleva una dificultad técnica mayor al englobar en el test varias técnicas que el jugador debe poner en práctica (dribbling en velocidad con cambios de dirección, parada tras carrera en uno o dos tiempos, y el lanzamiento posterior).
  • Que los mayores porcentajes de efectividad, en ambos grupos y en las dos tomas del test, fueron conseguidos en la posición uno, de frente al cesto, una posición que es normalmente de la mayor promedio de efectividad porque es indistinta para zurdos y diestros, y porque tiene la ayuda adicional del rebote franco en el tablero.
  • Que la diferencia superior al 100 % que se obtuvo en el post - test en la efectividad de los lanzamientos en movimiento a favor del grupo experimental, se funda en que las ejercitaciones que realizó este grupo, influenciadas por una pedagogía que promueve los aprendizajes contextualizados, tienen una transferencia mayor a la situación planteada, que la que propone la pedagogía del crecimiento técnico lineal y las progresiones técnicas, que si bien serán útiles en un período del entrenamiento, no lo son en la edad de iniciación al baloncesto.
  • Es muy importante no caer en la actitud extremista de basar toda nuestra enseñanza ni en uno u otro método, como si estos fueran una panacea. Evidentemente, la influencia que reciben los entrenadores de las metodologías técnicas norteamericanas del nivel superior ha llevado a muchos a pensar que se debía extrapolar esa experiencia a los chicos en edad de formación en el deporte. De allí que en muchísimos entrenamientos visitados, el niño repetía hasta el hartazgo un movimiento técnico (por ejemplo: finta y penetración frente a un cono ¿Quién no ha realizado este ejercicio como jugador y luego como entrenador?), para el logro del tan deseado automatismo deportivo, sin importar si se estaba divirtiendo.
  • Lo que han olvidado muchos de los cultores de la metodología norteamericana del baloncesto, que sabemos que está influenciada por el movimiento de su psicología conductista, es que en las edades de iniciación, en el baloncesto de ese país no existen clubes ni escuelas de baloncesto, sino que el primer gran aprendizaje se manifiesta en los plays - grounds, jugando, desarrollando las habilidades del uno contra uno, aprendiendo a resolver problemas por medio del juego, no aprendiendo técnicas para después poder jugar.
  • Que a pesar del alto nivel de estudio terciario y/o universitario de los entrenadores, es muy pequeña la porción de éstos que ha desarrollado su formación sobre aspectos que tienen que ver con las ciencias de la educación.
  • Que el porcentaje de entrenadores que han podido acceder al título de entrenadores nacionales y que trabajan en divisiones formativas es muy bajo (sólo 3 de cada 10 entrenadores han realizado el perfeccionamiento). Esto tiene que ver con la organización centralizada del acceso a estos cursos con que cuenta nuestro país, centrándose la posibilidad de realizar los mismos en tres o cuatro localidades de mayor importancia, sin la existencia de una verdadera red de perfeccionamiento de los entrenadores implementada ni por el Ministerio de Educación, ni por las Direcciones de Educación Física Nacional ni provinciales, ni por las Secretarías de Deporte Nacional y provinciales, ni por la Confederación Argentina de Básquetbol, ni por las distintas Federaciones Provinciales, ni por las Asociaciones de Técnicos.
  • A raíz de la no existencia de una red de perfeccionamiento destinada a los entrenadores que viven en los lugares más apartados y que, por lo general, trabajan con menos recursos, es que priorizan a la hora de acceder a información específica los sitios Web de baloncesto. Además, a raíz de la realidad económica y geográfica de nuestro país, son pocos los entrenadores que disponen de los medios para la asistencia a Clínicas en lugares alejados de sus hogares, por lo que el perfeccionamiento está siempre al alcance de los mismos: los que pueden. Poco hacen el Estado, las Federaciones y las Asociaciones de Entrenadores para permitir el perfeccionamiento de estos entrenadores, que en muchos casos son los que forman los jugadores que luego son reclutados por los equipos de Liga. Es esta una deuda pendiente que tienen los distintos estamentos que rigen el baloncesto para con los que día a día llevan adelante este deporte. Tal vez, si no se le da una orientación centralizada, esta tendencia pueda revertirse con la creación de la recientemente anunciada, Escuela Nacional de Entrenadores.
  • Existe, y es muy evidente, en nuestros entrenadores de divisiones formativas, una gran influencia de la pedagogía norteamericana del entrenamiento deportivo, basada en una psicología conductista, la cual es aplicada en muchísimos casos, a nuestros jóvenes. Esto se debe en gran medida, a nuestro entender, a dos motivos: la falta de formación de nuestros entrenadores en los principios del constructivismo aplicado a la iniciación deportiva, por un lado y; la realidad que indica que, en muchos casos, están a cargo de las divisiones formativas jugadores del equipo mayor que acceden a este trabajo como compensación por jugar en el primer equipo. En este caso, normalmente, los dirigentes contratan a un jugador muy hábil con el pensamiento que si sabe jugar va a saber enseñar, el cual empleará la didáctica de: “enseño como me enseñaron”, basada en una pedagogía analítica donde la imagen del movimiento y la demostración técnica exquisita tienen gran importancia antes que el desarrollo del pensamiento táctico por medio del juego.
  • Reiteramos que no debemos caer en un extremismo pedagógico a la hora de elegir nuestra propuesta didáctica para el diseño del plan de entrenamiento para las edades de iniciación, pero si tener presente que el mayor porcentaje del aprendizaje debe estar influenciado por principios constructivistas, y saber cuándo utilizar los métodos mecaniscistas y analíticos para la corrección de ciertos gestos técnicos puntuales.
  • En consecuencia, Gómez (2) sugiere que, “... la enseñanza de la Educación Física, en tanto pedagogía de las conductas motrices, debería orientarse en etapas iniciales del aprendizaje hacia estrategias que consideren el respeto por el movimiento activo que tiene lugar cuando el sujeto intenta estrategias de adaptación a una situación material o afectivo social que tensiona y motiva”.
  • Esto implica la necesaria sujeción de las prescripciones didácticas de la disciplina, antes a las significaciones afectivas, intelectuales, socio - culturales y motrices que caracterizan cada etapa del desarrollo infantil y juvenil, que a las lógicas traspuestas de otros campos disciplinares (tales como la psicología evolutiva, la fisiología del ejercicio, la teoría del entrenamiento deportivo, etc.), transposiciones que terminan convirtiendo a la Educación Física en la exposición formalizada “didácticamente” de los contenidos de aquéllas, dando lugar a una práctica descarnada de los sujetos que aprenden, socialmente enajenada y enajenante.
  • Por lo antedicho, tomaremos como propia la propuesta teórica y práctica del Lic. Gómez (2), que consiste en, “... en el caso de la enseñanza de las habilidades motoras, en un modelo de estimulación de la motricidad en la niñez y la juventud, concebido como el sucesivo despliegue de las etapas inicial, intermedia y final a las formas de motricidad básica, específica y especializada, lo cual conduce a una sistematización científica de dicho proceso, respetando a la vez las exigencias sociales de adaptación y producción y los ritmos propios de cada etapa del desarrollo infantil, restituyendo al movimiento, su carácter expresivo a la vez que adaptativo”.
  • Finalmente, creemos haber demostrado que con una pedagogía del tipo que propugnan las teorías constructivistas para las edades de iniciación se pueden obtener, incluso, mejores resultados que con la enseñanza basada en los preceptos conductivistas, mecaniscistas y asociacionistas del aprendizaje de las técnicas deportivas. Con los dos sistemas de logran aumentos en los porcentajes de efectividad pero, con los principios constructivistas el porcentaje de mejora es muy superior y, de una cosa estamos seguros, los chicos se divierten muchos más en las prácticas aprendiendo a través de formas jugadas que por medio de la repetición sistemática y descontextualizada de las técnicas deportivas.


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