11 jun. 2010

El efecto Kitty


Esta tarde-noche estaré presente en una mesa redonda que se encuadra dentro de la "I fiesta del baloncesto Mergablo"; el tema a debatir son las relaciones entre todos los sectores que forman parte de este deporte y que no siempre se ajustan a las líneas éticas y de buena conducta que se merece.

El cartel de lujo y la sede del mismo aún más, la bella localidad costera de Conil de la frontera.

Esta semana he estado reflexionando sobre algunos aspectos de cara al debate de esta noche y, me gustaría compartirlo con vds.

Eran las 3:20 de la mañana del 13 de marzo de 1964. Kitty Genovese, administradora de un bar cercano, volvía a su casa. Fue atacada mientras caminaba desde el trabajo hacia el edificio donde vivía en Kew Gardens, Queens, Nueva York. A los gritos dijo que había sido apuñalada. Se prendieron luces de varios apartamentos de la zona, se abrieron ventanas y el atacante desapareció, pero nadie vino en su auxilio.

El atacante volvió, encontró a su víctima y la volvió a apuñalar. Ella volvió a gritar pero nadie la ayudó ni siquiera llamaron a la policía.

El atacante volvió una tercera vez. Ya había pasado media hora. Atacó y apuñaló a Kitty Genovese una vez más, esta vez con consecuencias fatales. En ese momento la policía recibió la primera llamada. Llegó a la escena en dos minutos, pero no pudo salvar su vida.

En los días y semanas que siguieron a éste asesinato, detectives y periodistas se enfurecieron al descubrir que por lo menos treinta y ocho personas habían presenciado el asalto, pero no hicieron nada. Fue un fracaso espeluznante de la compasión humana, una demostración escalofriante de cobardía y apatía.

Les preguntaron a los testigos por que no la ayudaron. Muchos no quisieron hablar. Algunos pensaron que seguramente habría alguien cercano a la víctima que haría algo. La única persona que llamó a la policía media hora después de comenzados los ataques, lo hizo después de mucha deliberación y habiendo llamado antes a un amigo en Nassau County para que lo asesorara. Finalmente cruzó a través del techo del edificio para hacer la llamada desde el apartamento de una anciana. “No quise involucrarme,” le dijo este hombre a la policía. Según la policía, si la llamada hubiera llegado antes se podría haber salvado la vida de Kitty.

Difusión de la responsabilidad (o efecto espectador).
Es un fenómeno social por el cual ante una situación en la que hay un número determinado de personas, nadie se asigna la responsabilidad. La decisión de asumir la responsabilidad queda determinada por el número de testigos presentes; cuando éstos aumentan la percepción de responsabilidad disminuye.Por ello, todas aquellas personas que estuvieron presentes durante el asesinato de Kitty, asumieron que alguno de ellos intervendría y ninguno asumió realmente la responsabilidad de hacerlo. "Para que voy a llamar yo si ya lo habrán hecho" pensarían, haciendo que de este modo Kitty Genovese muriera cruelmente a manos de su asesino.

Cuestiones:

a)¿Es por ello por lo cual no hay ningún padre que "denuncie" al resto de "su" público el acoso al que someten al árbitro y equipo local?

b)¿Es por ello por lo cual el delegado de campo, jamás cumple con sus funciones calmando el ánimo de las gradas? Lo dudo

c) ¿Es esta la excusa para no increpar al entrenador de mi hijo que lo incita a odiar el rival? Lo dudo

D) Etc., etc.

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