12 sept. 2011

Jugar también es baloncesto

Muchos son los equipos minibasket e incluso los grupos benjamines que están poniéndose en marcha e inician sus primeras sesiones.

Por algunos pabellones podemos ver sesiones de trabajo con benjamines en las que las tareas propuestas requieren competencias de adultos o jugadores mucho más

experimentados.

Es por ello por lo cual volvemos a recomendar el uso del juego en la iniciación al baloncesto.

¿Por qué usar el juego?

· El juego es elemento inherente al niño; tal como señala Arnold el juego para el niño es un verdadero trabajo , es el medio por el cual el niño recibe nuevas experiencias y aprende por medio del hacer.

· El juego presenta una serie de características excepcionales que le otorgan un papel dominante en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje:

§ Motivación

§ Participación voluntaria

§ Variabilidad de experiencias

§ Aceptación normas y roles

§ Etc.

Con el convencimiento de que la mejor forma de aprender para un niño es aprender jugando, este debe ser nuestro método de trabajo a la hora de iniciar a nuestros jugadores en el deporte del baloncesto. Enfoque globalizador pero siempre teniendo muy claro el objetivo de nuestra sesión y el que busca alcanzar la tarea propuesta, es decir; no nos sirve jugar por jugar, sino jugar para.

A la hora de utilizar el juego como método de trabajo, debemos tener en cuenta una serie de aspectos los cuales dependen en su mayoría del grupo de aprendices.

· Maduración. Conforme el niño crece y madura sus actividades lúdicas se van modificando al igual que sus intereses. Hay que adaptar.

· Experiencia previa. Valorar inicialmente las capacidades y competencias de los niños es fundamental para diseñar las tareas de aprendizaje que les vamos a proponer.

· Tiempo de actividad. Prescindir de explicaciones largas y pausas durante la actividad. Los niños aprende “moviéndose”.

· Actividad continua. Evitar en la medida de lo posible que haya niños que no intervengan en la actividad (filas, eliminados…)

· Interés. Ser capaces de anticiparnos a la pérdida de interés de los niños por la tarea propuesta y, modificarla o cambiarla.

Necesitamos ver más juegos en el trabajo con benjamines y minibasket y, menos baloncesto de adultos. No quememos etapas y contextualicemos

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