20 nov. 2011

Gestionando emociones…

No son pocas las ocasiones en las que escuchamos en nuestros jugadores e incluso nosotros mismos como entrenadores afirmamos “no consigo centrarme, por más que entreno…. no lo entiendo, parece que no puedo hacer más”, “no estoy disfrutando en la pista”, “me pongo nervioso, no lo entiendo…”.

Seguro que esto nos suena de algo e incluso algunos hemos pasado en algún momento por estos estados.

Aumentar nuestras competencias para gestionar nuestras propias emociones en de forma consciente, positiva y ante cualquier situación, aumentará nuestro rendimiento en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo por supuesto nuestro deporte.

Dalmasio concibe las emociones como  colecciones complejas de respuestas químicas y neurales que conforman un patrón. Todas cumplen algún papel regulador, destinado de una manera u otra a crear circunstancias ventajosas para el organismo que presenta el fenómeno. Las emociones se refieren a la vida de un organismo, a su cuerpo para ser precisos, y su papel es ayudar a conservarla.

Los dispositivos que producen emociones se desencadenan de manera automática, sin intervención de la conciencia. Sin embargo, las variaciones individuales, el aprendizaje, las relaciones sociales y la cultura influyen en la expresión de las emociones y les brindan nuevos significados.

Ejemplo:

Madre China: Vivirá con angustia extrema la separación de su hijo pequeño e intentará que esto no ocurra, dado que los niños chinos pequeños forman parte indivisible del adulto.

Madre Occidental: Siente satisfacción al observar la independencia de su pequeño y muy probablemente sea ella misma la que se aleje para animarle a explorar en solitario.

 

Siguiendo preceptos de KAIZEN, podemos tomar los siguientes pasos para dominar de forma personal nuestras emociones.

  1. Atiende más a tu estado emocional en tu vida diaria. Ya te habrás dado cuenta de su importancia en tu desempeño, rendimientos y en tu calidad de vida (de hecho, es tu calidad de vida, mucho más que tus circunstancias).
  2. Cuándo identifiques que estás en un estado emocional que no te beneficia comienza parando por unos segundos todo lo que estabas haciendo y pensando. Comienza a respirar de forma regular y colocarte en una posición con la columna recta. Enfoca tu atención a tu centro de gravedad, justo debajo del ombligo. A esto se le llama estar en un estado de centrado:

· MENTE: no existe apenas conversación interna.

· CUERPO: respiración rítmica, lenta y profunda; columna recta, cuerpo simétrico y bien equilibrado, “apoyado” en su centro de gravedad (bajo el ombligo).

  1. Desde este estado de centrado, analiza el estado emocional en el que te encontrabas y “escúchalo”. Intenta descubrir el mensaje y la intención positiva que te intentaba comunicar.
  2. Agradece el mensaje  y actúa en consecuencia.
  3. Decide cual es el estado más adecuado para esa situación.
  4. Colócate en ese nuevo estado a través de cambios desde tu corporalidad (comunicación no verbal contigo mismo! No te puedes engañar!) y desde tu conversación interna (comunicación verbal contigo mismo): Comunícate  contigo mismo.
  5. Ancla ese estado de modo que puedas tener acceso a él de forma inmediata.

 

COMO ENTRENADORES DEBEMOS SABER CREAR ESPACIOS EMOCIONALES POSITIVOS Y POTENCIADORES!!!!!!

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