1 oct. 2012

¿Quién guarda tu aro?

No en pocas ocasiones podemos observar errores claves a la hora de fijas las áreas de responsabilidad de cada jugador en las defensas zonales.

Para muchos, las defensa zonales no es más que posicionar a los jugadores según un determinado diagrama concreto y, que ocupen el máximo de espacio posible. Pero nada más lejos de la realidad este concepto minimalista de la defensa zonal.

En las defensa zonales cada jugador no tiene un par atacante prefijado, sino que actúa defendiendo una zona determinado, pudiendo defender a un oponente, a dos o a ninguno.


Basándonos en autores como Pintor, podemos señalar los siguientes factores a la hora de fijar las áreas de responsabilidad a cada uno de nuestros jugadores.


Características motrices del jugador.

  • Capacidad física.
Es indudable que a mayor capacidad de trabajo, mayor podrá ser el espacio de actuación defensivo del jugador.
Esto no sólo debe tenerse en cuenta con jugadores de un mismo grupo de edad, sino que un mismo concepto defensivo, puede ser más amplio en cuanto a su zonas de actuación en la pista en función de la categoría del grupo, es decir; un equipo junior será capaz de mantener mayor espacio de actuación que un equipo infantil.

  • Lateralidad.
Un jugador no obtiene el mismo rendimiento defensivo actuando hacia un lado que hacia el otro. Siempre hay un lado sobre el cual el jugador es más diestro a la hora de desplazarse en función de su dominancia lateral.

  • Cualidades básicas.
La capacidad y calidad de los desplazamientos, saltos y giros de un jugador; es elemento clave a la hora de situarlo en una determinada área de acción defensiva.


Orientación corporal.

Habiéndose determinado como clave la importancia de tener en cuenta tanto la capacidad de movimientos como la lateralidad del jugador a la hora de situarlo defensivamente, no debemos dejar de lado las necesidades en cuanto al tipo de desplazamiento que cada área de actuación defensiva requerirá. Hay zonas que requieren desplazamientos hacia ambos lados y, en especial hacia atrás que requerirán de jugadores con características que cumplan con dichas necesidades.


Objetivos estratégicos

Bien por motivos de adaptación al juego colectivo del rival, por adaptaciones de la propia defensa o por condicionantes individuales del rival; algunas áreas de responsabilidad se pueden ver modificadas en cuanto a extensión y por tanto a la variabilidad de las características del jugador que sobre ella actúa.



El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene. 
DESDE EL PRIMER MOMENTO, POCAS NORMAS PERO MUY CLARAS.

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