12 nov. 2012

Sandro Gamba dixit

Reflexiones del gran maestro Sandro.


* Un entrenador de baloncesto debe tener una buena cultura deportiva

* El jugador debe entender que el talent no es suficiente para convertirse en un gran jugador, trabajando sólo eso, se convertirá en un jugador de segunda categoría.

* El peor hábito de un entrenador es copiar el estilo de juego del equipo campeón.

* El estilo de vida de un entrenador debe ser sencillo y ejemplar.

* Si hay un entrenador vago, el equipo es vago.

* No quiero ser el confesor de mis jugadores, no quiero susurrarles al oído

* Odio a los jugadores que miran sus estadísticas después de los partidos

* Al principio de tu carrera tienes que crear tu propio estilo, no puedes ir a ver un entrenadro y decirle "jugaré de este modo", porque tú no estás seguro de poder entrenar como ese entrenador.

* Debes ser capaz de olvidar un partido en cuanto acaba, tanto en la victoria como en la derrota

* La organización del entrenamento es importante, debes aprender esto: tengo todos mis entrenamientos en un bloc d enotas porque al final de la temporada suelo leerlos revisando los errores que he cometido.

* Nunca digo: me euivoqué porque el ayudante me sijo que cambiara aquel jugador

* Creo en el progreso de los jugadores, He visto jugadores de más de 30 años progresando física y técnicamente.

* Intenta ser tu mismo, no imites a los grandes entrenadores, intenta entrenar con tu propio estilo



Estas y otras reflexiones las puedes encontrar en Alderete y Osma (1998)


HABLE EL SABIO Y ESCUCHE EL DISCRETO
JAMAS OLVIDES TU PERPETUA FORMACION

1 comentarios:

Mª Ángeles Solís Molina dijo...

Tuve el honor y la fortuna de ser la traductora de la Selección Italiana de Baloncesto en un pre-olímpico que se celebró en Granada allá por el 90 y tantos y mantuve durante esa semana un estrecho contacto con él y sus jugadores( a quienes admiraba desde niña: Riva, Brunamonti, Gentile, Costa, Pittis,..). Doy fe de que era, supongo que lo seguirá siendo, una persona ENCANTADORA, atento, solícito, entregado, inteligente, y un verdadero maestro y conocedor del baloncesto. Atendí absorta todas sus charlas, entrevistas, sabedora de cuán útiles me serían como jugadora y como entrenadora; y no fue hasta el penúltimo día cuando me atreví a revelar mis aficiones. Se enfadó conmigo por no habérselo dicho antes y se ofreció, tarea que cumplió, a satisfacer todas cuantas preguntas y dudas se me pasaban por la cabeza, tanto "in situ" como a través de la Federación Italiana de Baloncesto.
Fue una enorme sorpresa que un ídolo, para mi, del baloncesto mundial, accediera a atender las ocurrencias de una jugadora y entrenadora de cantera.
Lo dicho, un PLACER con mayúsculas.