31 mar. 2012

Nos coordinamos


El hombre es uno de los seres vivos que ha sido dotado con una mayor capacidad para producir movimientos diferentes. Esta gama de movimientos es incalculable, al igual que pueden serlos los gestos técnicos en deportes colectivos como puede ser el baloncesto.

El centro que organiza y regula todos estos movimientos precisos y voluntarios, es el área motora del cortex cerebral.

Tal y como señala Vinuesa, estos movimientos a excepción de los más simples, son aprendidos desde la niñez; y se van adquiriendo mediante las experiencias motrices que se almacenan en la memoria; aquellas experiencias que se reiteran se convierten en habituales, pudiéndose convertir en respuestas motoras automáticas.

Por lo tanto podemos decir que la coordinación es una cualidad neuromuscular, íntimamente ligada con el aprendizaje.

En el deporte, la coordinación supone lo siguiente:
* Precisión
* Dinamismo
* Ahorro de energía

En cuanto a su trabajo, podemos encontrar tres grandes bloques para su mejora:

a) Tareas en las que no se maneja ningún implemento o móvil, en el cual sólo se utiliza el propio cuerpo.
Tareas encaminadas al conocimiento y control de los diferentes segmentos corporales y sus posibilidades de movimiento.
Desplazamientos, saltos, giros, cambios de ritmo...


b) Tareas en las cuales todas las acciones a realizar suponen manejo de implemento o móvil
Tareas con picas, pelotas, aros... Requiere conocimiento y cálculo de velocidades y trayectorias, recepciones, lanzamientos...

c) Tareas propias y específicas de una determinada habilidad deportiva.

Metodológicamente es claro el camino lógico y eficaz a seguir. Iniciar el trabajo con tareas del primer grupo permitirán adquirir cotas más altas de creatividad y perfección técnica en la disciplina deportiva a aplicar, es nuestro caso el baloncesto.


¿POR QUÉ NO QUEREMOS TRABAJAR CON LOS MAS PEQUEÑOS AQUELLO QUE ES MÁS ADECUADO? ¿FALTA DE CONOCIMIENTOS O SINDROME MESSINA?

21 mar. 2012

¿Evaluamos correctamente?


Desde hace unas semanas estoy planteándome la validez del proceso evaluativo que con el equipo que dirijo y mis jugadoras llevo a cabo.

El proceso que llevo a cabo, para Hamilton y Parlett; sería el denominado sistema de evaluación tradicional o también la llamada evaluación agrícola-botánica. Se realiza un juicio de eficacia mediante la comprobación de si se han logrado o no los niveles requeridos por los criterios previamente detalladas. En definitiva, realizo los siguientes pasos. Formulo:

1.- ¿Qué objetivos quiero alcanzar con el programa diseñado?
2.- ¿Cuál será el plan de trabajo para alcanzar dichos objetivos?
3.- ¿Somos capaces de llevar a cabo el programa diseñado?
4.- Una vez llevado a cabo el programa, ¿va alcanzando los objetivos previstos?

Las cuestiones planteadas parecen razonables, pero ¿cuántas veces no alcanzamos los objetivos marcados?. Hablar muchas veces de cumplimiento real, se hace utópico en el mundo del baloncesto.

Críticas a este modelo de evaluación:

a) Las situaciones en las que se desenvuelve un equipo de baloncesto se caracterizan por contener numerosos parámetros que no pueden ser controlados.

b) En numerosas ocasiones nuestras evaluaciones imponen restricciones en cuanto a la recopilación de información. Dicha búsqueda de información y datos es fundamentalmente cuantitativa; siendo despreciada aquella otra cualitativa, la cual es relegada por ser subjetiva o anecdótica.

c) Solemos basarnos en comparativas con el resto de equipos y jugadores del entorno.

d) No responde a cuestiones individuales como las preocupaciones y cuestiones de los participantes; es decir, de los jugadores. Los cuales no intervienen en el proceso.


Solución: según estos autores, contemplar una evaluación iluminativa. Indagaremos sobre ello.

¿QUIEN HA DICHO QUE EVALUAR ES FÁCIL?

13 mar. 2012

alli estaremos

Comienza el desfile de campus de tecnificación y, como cada temporada estaremos recorriendo la geografía española para seguir creciendo como entrenadores.

Os presento el campus de tecnificación que el CB El Toyo organiza en las instalaciones del CAR de Granada.

Campus 2012