18 nov. 2013

¿Sómos veloces?

Una de las variables más importantes a trabajar en cuanto a la condición física en nuestro deporte, es la velocidad. 

El trabajo de la velocidad en nuestro deporte no se define sólo por una conducta, sino que se define por un sumario  de actos motores específicos que vienen determinados por las diferentes acciones del juego real.

Seirul lo  clasifica los diferentes tipo de velocidad en las siguientes categorías:

Velocidad de puesta en acción o velocidad de salida.
Es la necesaria para iniciar la carrera desde parado con o sin balón. Este tipo de desplazamiento no es sólo el que se realiza para las arrancadas, sino para la recepción de balón, anticiparse a un pase, realizar un bloqueo, atrapar un rebote...

Velocidad de intervención.
Es la apreciable en las situaciones de 1c1 cuando se disputa un balón que nadie dispone. Giros, paradas, cambios de dirección...

Velocidad de cambio de ritmo. 
Se manifiesta cuando un jugador se desplaza a una determinada velocidad y esta la aumenta de forma brusca manteniéndola el tiempo necesario, llegando incluso a ser un desplazamiento de aro a aro.

Velocidad de ejecución. 
Desplazamiento espaciales cortos o casi inexistente en el que el jugador ejecuta una o varias acciones técnicas encadenadas a la máxima velocidad posible.

Velocidad intermitente.
Es la necesaria para realizar sucesivas acciones a máxima velocidad con paradas intermedias o aceleraciones negativa del desplazamiento. A pesar de encadenarse varias acciones técnicas sucesivas o encadenadas, se considera como una sola acción. El desplazamiento puede alcanzar entre los seis y quince metros, subdivididos en cambios de dirección, velocidad y acciones técnicas.


A esta clasificación sería interesante añadir tal y como Martín-Acero contempla, la velocidad máxima que cada jugador posee sobre los gestos técnicos y la velocidad óptima para el desarrollo del juego colectivo respecto a las acciones técnicas individuales.

Esta afirmación determina la importancia que tendrá la atención selectiva del jugador y su capacidad en la toma de decisiones durante el juego real.


"A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde" Séneca.
Cuida que las acciones técnicas de tus jugadores sean lo suficientemente veloces para superar al rival, no pero no lo excesivamente veloces como para que obstaculice el desarrollo del juego colectivo.

3 comentarios:

C.David (Inf.Fem.CCBG) dijo...

Estimado Carlos
En esta ocasión haces referencia a la acción motora que se aprecia en las diferentes ejecuciones del juego. ¿Qué opinión te merece el trabajo con respecto a la velocidad de "reacción" en nuestro deporte y cómo entrenarla? Aquí hablamos de una capacidad que depende más del sistema nervioso que del muscular.

Es muy interesante leerte, saludos.

cylobato dijo...

Gracias David!!

Pues has tocado un tema bastante interesante y, me atrevería a decir que muy poco trabajado por quiénes nos dedicamos a la formación del jugador.

Te comento mi particular visión a este respecto.

Entiendo la velocidad de reacción como la capacidad de responder lo más rápidamente posible a un ESTÍMULO.
En nuestro querido deporte el jugador se encuentra en un espacio de elevada incertidumbre y con una interacción positiva y negativa muy elevada. Las acciones son cambiantes, irrebatibles y se manifiestan "infinitas" respuestas espacio-temporales diferentes.
Ante este contexto tan "complicado" en lo referente a lo perceptivo, lo más adecuado es diseñar tareas donde se limiten el número de focos atenciones en las que el jugador actúe en función de la decisión escogida.
Relación balón-compañero-adverdario, sobre ese triángulo elemental debe asentarse el diseño de tareas.

Espero que haya sido clarificados mi opinión acerca de este trabajo específico el cual bien por falta de tiempo o desconocimiento no suele ser desarrollado tal y como merece.

Un abrazo!!!

C.David (Inf. Fem. CCBG) dijo...

Muchas gracias por tu atencion, como siempre un placer.
Un abrazo para ti también.